El Semanal de las Cámaras 19 de diciembre (clone) | Page 6

Seis de cada diez empresas españolas reportan actualmente una baja incidencia de absentismo, según el último informe del Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio de España. El estudio revela además que un 13,4% percibe niveles moderados, mientras que solo un 27,6% reconoce afrontar un absentismo elevado.

Además, al estudiar su evolución desde la crisis del COVID-19, se concluye que es una tendencia predominantemente estable: el 51,7% de las organizaciones señala que el absentismo se ha mantenido, el 33,5% considera que ha aumentado, y el 14,7% declara que ha disminuido. Es decir, desde la pandemia, el absentismo laboral se ha mantenido estable en la mayoría de las empresas, aunque un tercio reconoce un incremento.

Para José Luis Bonet, presidente de Cámara de España, “el absentismo incide en la competitividad de las empresas porque es un factor que afecta directamente a la productividad, al clima laboral y su sostenibilidad. Si bien es cierto que las causas de son multifactoriales, es fundamental impulsar una cultura preventiva como eje de una experiencia laboral positiva, capaz de anticipar problemas y mejorar el bienestar del talento”.

El informe refleja que el absentismo es más problemático en organizaciones grandes, tanto por tendencia desde el Covid-19 como por nivel actual: las empresas grandes (250 empleados o más) son las que sufren un mayor nivel de absentismo, además de un incremento desde la pandemia. En las microempresas, la incidencia es baja (media de 2,01 en una escala de 1 a 5), mientras que en las grandes organizaciones (250 o más empleados) alcanza niveles entre moderados y altos (media de 3,63). Este patrón se reproduce también en la evolución desde la pandemia, con un aumento más acusado en las empresas de mayor tamaño.

Las empresas grandes e industriales son las que registran mayor nivel de absentismo

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