Por su parte, Pilar Alcaide se ha centrado en la reputación como principal elemento de confianza empresarial y buen gobierno: “La reputación se deteriora cuando dejas de ser útil para las instituciones y las empresas. La confianza no tiene grados, así que debemos adaptarnos a las empresas y conocer sus problemas. Para ello, es importante saber comunicar nuestro trabajo, porque podemos trabajar de manera exquisita desde nuestros despachos, pero igual de relevante es mantener una comunicación y un diálogo abierto con nuestras empresas y administraciones”.
La mesa también ha tenido un espacio dedicado a la mediación empresarial, un método alternativo de resolución de controversias frente a la vía judicial, tradicionalmente más lenta y costosa para la empresa. Para Manuel Galdo, es fundamental lanzar conjuntamente una campaña formativa y comunicativa sobre la mediación, formar a empresarios y directivos, crear una red cameral de mediadores e intercambiar experiencia, “necesitamos un sello distintivo de la mediación cameral, una marca uniformada que nos dé una red de servicios que nos proporcionen universalidad y cercanía. Es complicado tener ambas, pero la red cameral tiene la característica de poder cumplir ambas”.
Prioridades y oportunidades ante la Unión Europea
El encuentro también ha contado con una ponencia de Daniel Calleja, director de la Representación de la Comisión Europea en España, que ha presentado las líneas de trabajo de la Unión Europea en la presente legislatura, así como los fundamentos de los futuros presupuestos europeos para el periodo 2028-2034.
Calleja ha identificado las prioridades actuales de la Comisión Europea para conseguir la autonomía estratégica de la UE: reindustrialización, independencia energética, incremento de las inversiones, transformación digital, inteligencia artificial y simplificación de la carga administrativa.
El director de la Representación de la Comisión Europea en España ha manifestado la “urgencia” de acelerar la integración comunitaria: “Europa tiene que tomar las riendas de su propio destino. Urge un cambio de modelo para acelerar la integración europea y fomentar la unidad en la UE”. Para ello, según Calleja, es necesario seguir tres preceptos: “Actuar con unidad, valentía y convicción para reforzar la competitividad; asegurar la financiación, con políticas ambiciosas que requieren recursos y voluntad política a la altura de los retos, y una Unión fuerte, más segura, más próspera e independiente, para la que reforzar la soberanía europea política, industrial, energética, digital y militar”.
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