El Semanal de las Cámaras del 8 de mayo del 2026 | Page 7

20 empleados: El número real de pymes es un 18,6% inferior al estimado, tras una acumulación evidente de empresas en los tramos de 18 y 19 empleados. Aunque no existe una regulación estructural específica, sí se estima que podría incidir en este resultado la jurisprudencia sobre despidos colectivos aplicable a plantillas superiores a 20 trabajadores, más restrictiva que la establecida para tramos de empleo inferiores.

50 empleados: El número de empresas de 50 trabajadores es casi un 24% inferior a lo esperado, coincidiendo con la entrada en vigor a partir de ese umbral de algunas obligaciones relevantes: creación de un comité de empresa, diseño de planes de igualdad, designación de delegados de prevención, establecimiento de un canal interno de denuncias o exigencias contables más estrictas.

El estudio también proporciona un análisis sectorial que confirma que estos umbrales no afectan por igual a todas las ramas de actividad. En industria y construcción las empresas son más reticentes a alcanzar los 50 empleados, mientras que en servicios y comercio el número de empresas es inferior al previsto, sobre todo, en los umbrales de 7 y 10 empleados.

“Necesitamos políticas que puedan crear un entorno regulatorio favorable a la empresa y su crecimiento. España arrastra desde hace años este mal endémico que limita la competitividad, la innovación, la internacionalización y, en definitiva, la productividad del país”, destaca José Luis Bonet, presidente de Cámara de España. “Mas del 94% de las empresas españolas son microempresas con menos de 10 empleados y autónomos. La existencia de un número elevado de empresas muy pequeñas no es casualidad, es el síntoma de un entorno que dificulta el crecimiento, y es un problema que nos tiene que ocupar y preocupar a todos porque cuando las pymes encuentran barreras para ampliar su plantilla o su estructura, el conjunto de la economía y la sociedad se resienten”

Como afirma Isabel Puig, presidenta de la Comisión de pymes de la Cámara de España, “nuestro país no tiene tanto un problema de creación de empresas, sino de crecimiento empresarial. Suavizar los umbrales regulatorios y avanzar hacia la proporcionalidad normativa y burocrática es clave para que las pymes puedan crecer con mayor seguridad”.

El reducido tamaño medio de las empresas en España constituye uno de los principales condicionantes estructurales de su competitividad. En este contexto, resulta esencial seguir impulsando políticas y mecanismos efectivos de apoyo a pymes que favorezcan el crecimiento empresarial, faciliten el acceso a financiación adecuada y las acompañen en su proceso de internacionalización.

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